Uno de los servicios prioritarios y de los que se tiene más cura en las residencias y centros de día de L'Onada Serveis a les Persones, es el de cocina.
Cocina que quiere decir alimentación, nutrición, pero también gusto para preparar comidas variadas, adecuadas, equilibradas y en cantidades apropiadas para las personas usuarias de los centros. Por eso, cuando se trata de trabajar ante los fogones de las residencias, no se trata solo de preparar comer sino de hacerlo de la forma apropiada, poniendo los cinco sentidos en cada una de las elaboraciones.
En el acto de la alimentación entran varios componentes y diferentes sentidos se ponen en marcha: naturalmente, el gusto y el olfato, pero también la vista, porque las personas, muchas veces, nos sentimos atraídos por lo que vemos en el plato, antes incluso de probar la elaboración.
En el caso de las residencias, no todas las personas que se atienden tienen capacidad para tragar sin problemas y por eso también, los texturizados tienen su propia parcela dentro del conocimiento culinario. En este caso, los platos son exactamente los mismos, solo que triturados y hechos puré para que la deglución sea más fácil y el acto de comer más agradable.
Con todas estas premisas en la cabeza y con el objetivo de formarse para mejorar cada día, los cocineros y cocineras de los varios centros de L'Onada Serveis se han reunido esta semana en la Fundación Plegadis de la Ràpita para recibir una formación que han compartido entre todos y todas.
Fue una jornada de experimentación, una invitación a compartir conocimientos y por supuesto, una oportunidad para probar nuevas elaboraciones que se irán incorporando a las comidas de los centros.
Seguro que no será la última vez.
Porque cocinar también es cuidar
03-03-2023